ACUSAN A TENIENTE CORONEL MANUEL GRANADOS DE ABUSAR SEXUALMENTE DE MUJER MAYA// La víctima estaba bajos sus órdenes en el programa «Sembrando Vida»

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Por Graciela Machuca

El teniente coronel Manuel Granados, adscrito a la partida militar establecida en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, fue señalado como presunto responsable del delito de abuso sexual en agravio de una mujer indígena maya, de 34 años de edad, la cual quedó bajo sus órdenes, luego que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) contrató a 50 mujeres y 200 hombres de este municipio con recursos del programa del gobierno federal “Sembrando Vida”.
La víctima de acoso sexual de parte de este militar, identificada como Lorena, luego de presentar su queja este jueves en las oficinas de la zona militar ubicada en Chetumal, donde le indicaron que estaba en su derecho de presentar su denuncia penal ante la autoridad civil, presentó su denuncia ante la Fiscalía del Fuero Común en Felipe Carrillo Puerto.
Acompañada en todo momento de Damián, su esposo, en entrevista, detalló el ingreso de ambos al Programa Sembrando Vida, luego de conocer la convocatoria, dada a conocer por personal militar, así como civiles que sirvieron de intermediarios.
Lorena, es una mujer indígena maya, con cinco hijos, el mayor de 19 y el menor de 11, quien antes de ser contratada por la Sedena, vendía pollos al lado de su esposo en una de las calles del municipio de Felipe Carrillo Puerto.
Comentó que ella es una de las 50 mujeres que fueron contratadas por un periodo de seis meses en el Programa Sembrando Vida, con sueldo de 3 mil 500 pesos quincenales.
Mientras que Damián, también fue contratado dentro del grupo de 200 hombres que se sumaron a los beneficios del referido programa del gobierno federal para realizar actividades de limpieza y reparaciones en las instalaciones militares ubicadas en la salida de Carrillo Puerto, rumbo a la ciudad de Mérida, Yucatán.
Tanto mujeres como hombres empezaron a laborar el pasado primero de febrero.
Lorena, al ingresar a trabajar la pusieron a barrer, pero por la exposición al sol le empezaron a dar dolores de cabeza, y ante el temor que le regresaran las convulsiones de epilepsia que se le habían quitado desde hace diez años, le pidió a su esposo que hablara con la persona que la había contratado para que le encomendara otras tareas que no fueran al aire libre.
Damián fue con quien los había contratado directamente (el Ing. Jorge Lara) y ante sus argumentos de salud, la cambiaron a la cocina donde se preparaba la comida para todos. Allí, durante el trabajo se le rompió el vaso de una licuadora, el cual tuvo que pagar el costo de 70 pesos. A raíz de este accidente de trabajo empezó a tener problemas con la encargada de la cocina.
Durante los primeros días de marzo cambiaron al teniente Omar que era responsable del personal del Programa Sembrando Vida comisionado a la partida militar y llegó el teniente coronel Manuel Granados, de aproximadamente 60 años de edad, procedente de Guadalajara, Jalisco.
Los asistentes del teniente coronel recién llegado, le asignaron las funciones de asear los baños y las oficinas del nuevo mando.
Días después, el propio teniente coronel Manuel Granados le redujo el trabajo dejándole sólo el aseo de la oficina y la preparación del café, argumentándole que no podía limpiar baños y preparar café.
Relató que desde días antes al 15 de abril, el teniente coronel Manuel Granados empezó a abrazarla y ella lo tomó como un abrazo sin malicia, “al principio no lo sentía yo mal intencionado”, pero la ponía nerviosa, lo cual le contó a su esposo, quien le dijo que tuviera cuidado y que le informara si su jefe le faltaba el respeto.
El día martes 16 de abril, cuando se quedó sola con el teniente coronel en su oficina, “pero él me abrazó y me tocó mi nalga, fue a eso de las 10:30 de la mañana estando en la oficina preparándole el café”.
Varias veces me abrazó y le decía yo —qué pasó señor— y llegó a tocar mis partes íntimas, (me tocó mi nalga) yo le decía –-qué le pasa señor y se quedaba riéndose y se iba a ver sus asuntos y cuando regresa otra vez me vuelve a hacer lo mismo, y yo le digo tranquilo, la puerta estaba abierta, lejos de donde había gente, —qué le pasa por qué me trata usted así, soy su empleada y no su juguete—- “estás muy buena me dijo”.
“El martes tuve mis ataques epilépticos, ya no tomaba mis medicamentos, yo estaba de alta y me dio un ataque y fui al hospital donde me quedé varias horas en observación”, explicó Lorena. No le dieron medicamentos y le dijeron que fueron nervios.
Durante la mañana del martes el teniente coronel Manuel Granados le dijo a Lorena que la quería llevar al Faisán y al Venado, refiriéndose al hotel, “porque allí vive, él renta un cuarto, él armó todo, dijo que el miércoles (17) tiene que llevar a los trabajadores a su casa que rentó para que lo limpien y en dos horas regresamos y él me iba a llevar a su cuarto del Faisán y le pregunté a qué y me contestó: a que nos saciemos, a que tu quedes feliz y yo también, que no se entere tu esposo y le dije que le tengo que informar diario de lo que pase, “no, no, no le digas nada, esto es entre tú y yo, que no se entere nadie”, le dijo teniente a la mujer.
En esa ocasión “me dijo que yo vaya a su cuarto para que nos saciemos eternamente bien, yo le dije que tenía esposo y tengo hijos y él me dijo que era una orden”.
Además, le dijo: “te voy a ayudar, sé que estás enferma, yo te voy a proteger y la verdad estás muy jovencita y estás guapa”. Ese mismo día por la tarde, a Lorena, luego de una década que se le habían quitado las convulsiones epilépticas, le regresaron y tuvo que hospitalizarse por algunas horas.
Al contarle lo sucedido a su esposo, decidieron poner del conocimiento a las autoridades militares que se encuentran en la partida militar en Chetumal, donde fueron recibidos por un asesor del comandante de la zona, quien les dijo que quedaban en libertad de proceder penalmente ante la autoridad civil y que él se encargaría de informar a sus superiores que se encuentran en la ciudad de Mérida.
Después de la entrevista con la que escribe, Lorena con el apoyo de su esposo Damián, presentaron formal denuncia en contra del teniente coronel Manuel Granados, en la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Contra la Mujer y por Razón de Género, por presunto delito de abuso sexual contra trabajadora del programa del gobierno federal Sembrando Vida.
El miércoles 18 de abril ya no fue a trabajar y el día jueves ella y su esposo decidieron presentar su queja ante la autoridad militar, para ello viajaron a Chetumal, de regreso solicitaron la entrevista para hacer público el acoso y posteriormente, se trasladaron a la Vicefiscalía de la Zona Centro, donde la Lic. Yadira Salazar Rodríguez recibió la denuncia formal e inició el expediente único de caso FGE/QR/FCP/04/350/20199, por el delito de abuso sexual, en contra del C. Manuel Granados.