LA LEY DEL TALIÓN EN Q. ROO// Opinión de Rafael Martínez Cristo

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Rafael Martínez Cristo

 

Era la noche del 14 de mayo. En las oficinas de la Secretaría de Educación, en Cancún, los periodistas habían sido citados minutos antes para cubrir la conferencia de prensa que daría el gobernador, Carlos Joaquín. Personal de Comunicación Social advierte que no habrá sesión de preguntas y respuestas: “El mandatario dará su discurso y fin del evento”. Ese fue el aviso.

De pronto aparece Joaquín González en un rápido andar por el salón de la Seyc. Se postra frente a los reporteros, toma el micrófono y con la frente perlada de sudor decreta: “Ante la situación de emergencia que se vive en el municipio de Solidaridad en el uso de las facultades que me otorga la Constitución y las leyes de la materia, he tomado la determinación de asumir el mando de la seguridad pública y tránsito municipal de Solidaridad de manera temporal”.

Detrás de él, su secretario de Seguridad Pública, Alberto Capella, escuchaba muy orondo las indicaciones de su jefe. Al fin se le hacía realidad, al fin tomaba el mando de la policía en Solidaridad y al fin tenía en sus manos la seguridad pública de los principales municipios del estado -o al menos, los que a él le interesan-.

El espaldarazo se había consumado, pese a sus magros resultados…

Pero casi un mes después, todas esas risas, todos esos gestos de triunfo, todos esos ademanes de “me los chingué” serían silenciados, acallados por la respuesta del Gobierno Municipal de Solidaridad que en todo momento mantuvo la calma, que meses antes advirtió de la ilegalidad de este decreto y por ello: hoy La Suprema Corte de Justicia de la Nación dio entrada a la controversia constitucional contra ese mando único, contra ese decreto, contra esas facultades que según Carlos Joaquín le otorga la Constitución.

Ahora tocará al Gobierno del Estado demostrar precisamente eso, que su decisión y su arrogancia se apega totalmente a lo que marca la Constitución, pues de lo contrario, tendrá que dar marcha atrás… muy a su pesar. Y sí, muy a su pesar, porque como bien dice el dirigente morenista, Ricardo Velazco, “existe una extraña obsesión del gobernador por incidir en la vida de Playa del Carmen”.

Lo cierto es que el aún jefe de la policía ya tiene en su poder la seguridad pública de Solidaridad ¿Por cuánto tiempo? Eso lo decidirá su jefe, el gobernador, o quizá lo delimitarán los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuyo fallo es irrevocable.

Y eso sucederá pese a las cifras siempre triunfalistas del jefe policíaco, de éste que quiere llevar a los quintanarroenses a su Capellandia, (“where the dreams come true”), de él, donde sólo él se figura que las cifras de homicidios en Solidaridad han disminuido por su simple presencia. De ese tamaño es su ego.

Todo este sainete, toda la rebatinga suscitada sólo por obsesión y por la necedad de demostrar quién es más fuerte, se suscita a unos días de la visita del Presidente Andrés Manuel López Obrador a Playa del Carmen, de la gira de quien ya ha expresado un interés muy especial por este municipio, quizá uno de los de mayor potencial turístico y económico de todo el país.

Veremos, como dicen en mi rancho, de qué lado masca la iguana…