Por Rafael Martínez Cristo

Convertida más en la manzana de la discordia que en un verdadero partido político, la fuerza de moda llamada Morena es el centro donde convergen hoy todos los intereses políticos de la entidad, es el escenario donde hoy miden músculo unos y otros, y es, además, el botín de unos cuantos con poder de decisión en su interior.

Todos en la entidad, y de hecho en el país, tienen conocimiento del aplastante y avasallador instrumento político en que se ha convertido el partido del presidente en turno, saben bien que aquel que se haga candidato del instituto guinda tiene prácticamente la elección en la bolsa.

Es por ello que Morena es la cuerda de dónde tiran sirios y troyanos, indios y vaqueros,  es el molino de donde todos quieren jalar agua para saciar la sed, para calmar esa ambición de permanecer pegado a la ubre que representa el erario público.

Pero además, Morena es donde los pesos pesados de la política local se infiltran y miden fuerzas para imponer a sus candidatos, orillando al instituto a lo que quizá en realidad es: Una simple franquicia que se inclina de un lado al otro, cual veleta, siempre a favor del mejor postor.

Hoy en el Tribunal Electoral de Quintana Roo se debate la extraña sustitución de la ex regidora Erika Castillo Acosta por la ex priista, Susana Hurtado Vallejo, en un movimiento hecho con dolo y total oportunismo por esas fuerzas de poder que forzaron la aprobación por parte del Ieqroo, pese a la flagrante ilegalidad.

En la demanda de Juicio para la Protección de los Derechos Político Electorales a favor de Castillo Acosta, hecha por la Comisión Nacional de Elecciones de Morena bajo el expediente JDC/012/2019 y presentada ante el Tribunal Electoral de Quintana Roo , el coordinador de esta área, Gustavo Aguilar Miccelli revela el cochinero que existe dentro del partido para imponer a una candidata que no cumplió con el proceso de selección.

Señala que la Comisión que encabeza no autorizó la sustitución de Erika Castillo, quien, señala, cubrió todos los requisitos de elegibilidad, la valoración del perfil, además de cumplir con los principios y estatutos de Morena, ganando la encuesta practicada para ello.

En cambio recuerda que Susana Hurtado no participó en las etapas del proceso de selección de candidatos, por lo que no puede sustituir, por ningún motivo, a Erika Castillo.

Asegura que la sustitución se llevó a cabo por parte de un órgano interno sin facultades, ya que esto, agrega, no corresponde a un órgano unilateral, sino que es una determinación tomada por órganos partidistas que actúan de manera colegiada.

De esta manera, el firmante Aguilar Miccelli señala que dicha sustitución se realizó en franca violación a la normativa interna de Morena y a los derechos político-electorales de Erika Castillo, quien fue legalmente postulada como candidata a diputada por el Distrito VI.

Es así que queda clara la existencia de manos sucias al interior de Morena, partido que se jacta se ser incorruptible y que va de la mano con su máximo jerarca, Andrés Manuel López Obrador, en lo que se ha bautizado como la Cuarta Transformación de México.

Sin embargo, con estas acciones Morena ensucia su reputación y cada día deja más claro que tan malo es el pinto como el colorado.