MARA LEZAMA Y LA RIFA DEL TIGRE// Ráfaga del día, Por Rafael Martínez Cristo

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Rafael Martínez Cristo

Si bien es cierto que ganar las elecciones en el municipio de Benito Juárez es, desde hace muchos años, como “ganar la rifa del tigre”, también lo es el hecho de que la alcaldesa Mara Lezama ha sabido enfrentar al feroz animal, casi hasta domarlo.

Y es que la serie de vicios, de defectos, de problemas que recibió como herencia de muchos trienios anteriores y que convirtieron a este enorme monstruo en un ente anárquico e incontrolable, obligó a Mara a apretar el acelerador, sin dejar un hueco por llenar, un resquicio por atender ni un mal por solventar.

Para nadie es noticia que Cancún es y ha sido durante casi 50 años, el foco de atención de aves de rapiña, de voraces funcionarios federales, estatales y municipales que se dedicaron a saquear y a exprimir este destino turístico, sin importar daños y, más bien, heredando éstos a sus sucesores creando una interminable cadena.

Es así que Mara Lezama ha tenido que enfrentar, lo mismo violencia e inseguridad, que problemas de movilidad, de estacionamientos, de tráfico, de venta ilegal de tierras, de crecimiento poblacional indiscriminado, de daños a la ecología y de múltiples vicios al interior de la Comuna, entre otros.

Y hasta el momento, el resultado ha sido ciertamente favorable, en especial si se toman en cuenta tantos años de patear a esta noble ciudad que no ha hecho más que recibir con los brazos abiertos a miles de familias del interior de la República, en busca de mejorar su calidad de vida.

Nadie puede dudar que para limpiar y resolver los múltiples problemas que aquejan a Cancún ya resultaría una tarea imposible, pues este destino “integralmente planeado”, careció en todo momento precisamente de una verdadera planeación y sobre todo, que ésta fuera respetada.

No, aquí durante años la única ley fue violar toda ley, rebasar todo reglamento, aprovechándose del éxito turístico y urbano de la ciudad, inflando miles de bolsillos de particulares durante casi cinco décadas.

Ahora se trata de recomponer tanto daño, y la misión no es nada fácil, al contrario, se antoja casi imposible.

Por ello es preciso reconocer que la hoy alcaldesa le ha entrado al tigre de frente, y ha sabido apaciguarlo, como primera medida para entonces sí empezar a recomponer, a darle una nueva vía a una ciudad que hasta hace poco presumía un futuro poco halagüeño.

No es tiempo ni siquiera de decir la clásica frase del “falta mucho por hacer”, porque en realidad falta casi todo, pero el primer paso se ha dado y éste es detener el problema, para entonces iniciar con la recuperación, con la solución a tantos males.

Mara Lezama no se ha quedado, como muchos otros, en buenas intenciones o, lo que es peor, en simple palabrería. No, la alcaldesa ha demostrado que tiene el firme interés de resolver, de culminar sus tres años de gobierno con resultados a la vista de todos, en beneficio de los más de un millón de habitantes de Cancún.

Quizá al término de esta administración municipal aún no se logre llegar al lugar que merece esta gran ciudad, porque existen daños irreversibles y porque tres años son muy pocos para terminar con tantos y añejos males. Pero se habrá dado un importante paso para que el cancunense exija la seriedad, el incansable trabajo y el verdadero amor por Cancún, como hoy ha quedado demostrado.